Horario de atención: Lunes a Viernes 12hs a 18hs | Sábados de 11hs a 14hs
¡Envíos a todo el país! Consultanos los costos. ¡Tenemos promociones!
(011) 4865-7871 [email protected]
Close
Ciudad Autónoma de Buenos Aires Gallo 491 (C1172ABI)
(011) 4865-7871 [email protected]
Horario de atención: Lunes a Viernes 12hs a 18hs | Sábados de 11hs a 14hs
Armas de Asedio Romanas – Parte 1

Casi tan pronto como los humanos comenzaron a reunirse en asentamientos que facilitaron el surgimiento de las civilizaciones (palabra que proviene de “civitas”, ciudad), erigieron muros defensivos a su alrededor.

Las ciudades eran un blanco fácil para los atacantes, ya que proporcionaban botines cuantiosos. También, se convirtieron en puntos de reunión simbólicos para culturas enteras. Una victoria militar a menudo significaba tomar una ciudad capital.

Roma se escondió detrás de sus propias murallas aurelianas, algunas de las cuales aún permanecen en pie. La muralla que los romanos construyeron alrededor de Londres fue parte de su defensa hasta el siglo XVIII.

Los romanos también fueron maestros en destruir cualquier defensa que se cruzara en su camino. Desconocían el asedio como un proceso pasivo de matar de hambre a un enemigo, los romanos eran proactivos. Estaban armados con una gran cantidad de armas de asedio, máquinas impresionantes creadas con el único fin de abrir hasta la más reacia de las ciudades.

Armas de asedio – Balista

Las balistas son más antiguas que la misma Roma y probablemente haya surgido como combinación de las formas de combate de la antigua Grecia y la mecanización militar. Parecían ballestas gigantes, aunque una piedra solía reemplazar a la flecha. También se disparaban jabalinas o flechas gigantes.

Cuando los romanos comenzaron a dispararlas, las balistas se habían convertido en armas sofisticadas y precisas que podían dar en blancos individuales.

Un carro deslizante era impulsado hacia adelante al liberar cuerdas hechas de tendones retorcidos de animales, lo que disparaba una flecha o una piedra hasta 500 m. Una junta universal, inventada especialmente para esta máquina, servía para localizar el objetivo.

Había balistas en los barcos que envió a tierra Julio César en su intento de invadir Gran Bretaña en 55 a. C. Con el tiempo las balistas se volvieron cada vez más grandes, más livianas y poderosas a medida que el metal fue reemplazando a la madera en su construcción.

Armas de asedio – Torres de asedio

La altura es una gran ventaja en la guerra, y las torres de asedio eran una fuente portátil de altura. Los romanos fueron los maestros de estos avances tecnológicos que se remontan al menos hasta el siglo XIX a. C.

En vez de ayudar a los soldados a llegar a la cima de las torres, la mayoría de las torres de asedio romanas se utilizaron para permitir que los hombres en el suelo trabajaran en la destrucción de las fortificaciones mientras el fuego les daba calor y la torre les proporcionaba refugio.

No hay muchos registros de torres de asedio romanas, pero uno que es anterior al Imperio ha sido detallado. La Helepolis -“Tomadora de Ciudades”- usada en Rodas en el año 305 a. C., tenía 40 m de altura y estaba dividida en 9 pisos. Esa torre podía llevar a 200 soldados, que se mantenían ocupados disparando un arsenal de máquinas de asedio sobre los defensores de la ciudad. Los niveles inferiores de las torres solían contener arietes para golpear las paredes.

Como la altura era la ventaja clave que se buscaba con las torres de asedio, si no eran lo suficientemente grandes, se construían rampas o montículos para aumentar su altura. Las rampas de asedio romanas aún son visibles en el sitio de Masada, escenario de uno de los asedios más famosos de la historia en el 73 o 74 a. C.

Esperamos que hayan encontrado interesante este artículo, en la parte 2 seguiremos con los populares arietes y las minas subterráneas.

Traducción y adaptación: http://madefrom.com/history/antiquity/important-roman-siege-engines/

(011) 4865-7871
[email protected]
Gallo 491 (C1172ABI)
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Argentina
Hablemos por WhatsApp

Mensajeanos

O completá el formulario de contacto

Ir al formulario